La experiencia ferroviaria como modelo representativo de Latinoamérica.
Estamos orgullosos de anunciar que la experiencia de OSFE en las actividades de prevención de adicciones fue un modelo representativo de Latinoamérica para los miembros del G20, la cual fue presentada en el libro: “¿Cuál es el futuro del trabajo?: de la división social del trabajo al euge de la precariedad” de Ediciones CICCUS, compilado por el sociólogo Guillermo Pérez Sosto, Director del Centro de Estudios en Políticas Laborales y Sociales del Instituto Torcuato Di Tella (ITDT) y Coordinador General de la Cátedra UNESCO sobre manifestaciones actuales de la cuestión social.
La publicación fue auspiciada por la Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el Circulo de Legisladores de la Nación Argentina y la Fundación de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina para la educación de los trabajadores constructores (Fundación UOCRA).
Compartimos el Capítulo número 27 de la séptima parte del libro, donde el Subsecretario de Prevención y Tratamiento de la SEDRONAR, Dr. Roberto Canay; la Directora del Observatorio Argentino de Drogas, Dra. Verónica Brasesco; el Presidente de OSFE, Dr. Juan Cifre y el Lic. en Psicología, Santiago La Rosa, explican el programa de prevención llevado a cabo por la Obra Social Ferroviaria y el trabajo de investigación en relación al consumo problemático de los trabajadores ferroviarios de todo el país.
•Cap. 27•
CONSUMO DE ALCOHOL EN TRABAJADORES FERROVIARIOS ARGENTINOS
Desde la Obra Social Ferroviaria (OSFE), dentro del marco global de la estrategia de atención primaria, llevamos adelante actividades de prevención de factores de riesgo para desarrollar patología cardiovascular, por ser la principal causa de mortalidad y morbilidad de los adultos en la población de trabajadores ferroviarios, y en esta tarea, surgió la necesidad de capacitar agentes sanitarios ferroviarios en la prevención de adicciones en el ámbito laboral y familiar, actuando en conjunto entre la Obra Social, el Sindicato, las empresa y la academia.
Sabemos, que el consumo de alcohol y otras drogas tiene elevada prevalencia en la sociedad y también entre la población de trabajadores. El impacto del consumo de estas sustancias en el medio laboral es significativo (enfermedades, accidentes laborales, ausentismo, incapacidades laborales, disminución de la productividad).
En este estudio describimos las características del consumo y sus representaciones sociales, fundamentales para la definición de programas de prevención y a su vez, sistematizamos la información básica que orienta la implementación de estrategias para la detección precoz y asistencia de trabajadores ferroviarios afectados por la problemática, organizando una hoja de ruta para su atención y para el aprovechamiento de los recursos existentes para enfrentar esta problemática.
El abuso de alcohol es un problema muy difundido en la sociedad y en particular, la prevalencia de consumo de sustancias adictivas, es más elevada entre la población económicamente activa. En la última década, se han realizado numerosos estudios sobre prevalencia de consumo de alcohol en el trabajo, especialmente enfocados en la relación entre consumo y accidentalidad. En ellos se ha encontrado que entre el 15% y el 30% de los accidentes mortales ocurridos en el trabajo, se deben al consumo de drogas; el 20% a 25% de los accidentes laborales afectan a personas en estado de intoxicación y que los consumidores de alcohol, padecen de 2 a 4 veces más accidentes, siendo el ausentismo laboral, 2 a 3 veces mayor que en los demás empleados.
Los estudios realizados sobre representaciones sociales y consumo, han ido tomando relevancia en los últimos años, especialmente si consideramos que las representaciones sociales sobre las drogas, forman una parte de cómo la sociedad convive con las sustancias y sus diferentes consumos. En este desarrollo tiene especial importancia el surgimiento del denominado Modelo Obrero Italiano, que representó una modalidad diferente de hacer investigación en salud en el ámbito laboral, dado que la participación de los trabajadores se constituye en un elemento fundamental.
Este modelo reformula en términos teóricos, metodológicos, pero sobre todo políticos, la concepción tradicional representada por las posturas clásicas de la medicina del trabajo. El Modelo Obrero Italiano, propone recuperar la experiencia que los trabajadores han acumulado a lo largo de la vida laboral y del conocimiento que adquieren sobre las actividades que realizan cotidianamente.
Esta experiencia y la particularidad de darle un rol central a los trabajadores, es lo que a nuestro entender, pueden y deben capitalizar los sistemas de atención primaria orientados a la comunidad, usando la experiencia, conocimiento y estrecha relación que el tiempo, dedicado al trabajo, ofrece como alternativa para la conformación de una red de prevención de las adicciones y de contención más aún cuando su red familiar biológica, no es saludable, está rota o es inexistente.
El otro antecedente significativo, es la perspectiva canadiense de Lalonde, que estableció un novedosos marco conceptual a partir de identificar factores determinantes del estado de salud de la población destacando el rol del estilo de vida y el medio ambiente. Desde entonces, diferentes desarrollos profundizaron el “Informe Lalonde” generando evidencias crecientes que dieron cuenta, tanto de que el aporte de la Medicina y la atención médica curativa son muy limitados, como de que invertir recursos solo en la cura de las enfermedades no produce grandes mejoras en la salud de la población.
Las experiencias, como la desarrollada por la obra Social de la Construcción de Argentina, (OSFECON) junto a profesionales de la Universidad McGill, Montreal, Quebec en Canadá, les permitió enfrentar los constantes cambios que ha debido enfrentar la Atención Primaria, para adaptarse al desafío de mejorar la salud colectiva. Esta experiencia ha tenido la participación de la comunidad y acciones de orientación comunitaria, como ejes fundamentales para promover esos cambios.
La necesidad de establecer un fuerte lazo entre los servicios sanitarios y su medio social favorecen la indispensable legitimación social de los mismos.
Existe motivos para carácter social y técnico para articular las relaciones con la comunidad en la que estamos insertos, ya que aumentan la eficacia de las intervenciones sanitarias y contribuyen a alcanzar el fin último de toda organización sanitaria: elevar los niveles de salud de la población.
La experiencia ferroviaria, nos dice que la agrupación requiere aprovechar la estructura de las empresas y las ramas del ferrocarril, para desarrollar un trabajo integrado de la atención primaria orientada a la comunidad, porque es la forma en la cual se agrupan naturalmente los trabajadores ferroviarios.
El ámbito ferroviario
La red ferroviaria argentina comenzó a construirse en la segunda mitad del siglo XIX. Fue una herramienta eficaz para consolidar un modelo de país diseñado por la generación de 1880. A fines de la década de los cuarenta, la nacionalización de los ferrocarriles, se transformó en una causa que sirvió a un proceso cultural, con eje en la revalorización nacional.
A partir de esos años, se inició un proceso de crecimiento que llevó a conformar una cultura ferroviaria, hasta que a principios de la década de los noventa, los ferrocarriles volvieron a manos privadas. Antes de concretar aquel traspaso, hubo despidos masivos, por lo que el número de trabajadores ferroviarios pasó de 120.000 trabajadores a fines de los años ochenta a los aproximadamente 19.000 que hay en nuestros días. Comprende esa cultura ferroviaria es fundamental para cualquier intervención y de algún modo, esa misma cultura, generó el ámbito propicio, para que un grupo de trabajadores manifestaran interés y preocupación por el consumo de sustancias psicoactivas en los espacios laborales.
Es importante destacar que, la Obra Social Ferroviaria (OSFE), ha instalado paulatinamente, el concepto base de atención primaria orientada a la comunidad, para la prevención en salud, destacándose especialmente el trabajo sobre detección de factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares y adicciones.
Resaltamos los factores determinantes ambientales, como son las condiciones sociales, económicas, políticas, como el ingreso, las condiciones de vida y de trabajo, la infraestructura física, el ambiente, la educación el acceso a los servicios de salud y los medicamentos esenciales, como también la influencia del entorno internacional, manifestado por la globalización , la urbanización, la tecnología, las migraciones, etc.
Metodología
El objetivo del estudio fue recopilar información sobre prevalencia de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en su ambiente laboral, sus sentidos y significaciones en el imaginario ferroviario. Para esto se definió un estudio descriptivo de corte transversal, con metodologías cualitativas y cuantitativas de recolección de datos.
Para recopilar información cualitativa se administró un guión de entrevista grupal en cinco grupos focales, en las seccionales del Sindicato Unión Ferroviaria, de las localidades de Santos Lugares, Villa Lynch, Victoria, Tapiales y Remedios de Escalada, en el conurbano de la provincia de Buenos Aires.
Entendemos que la muestra es representativa de la masa d trabajadores ferroviarios de todo el país, dado que la mayor parte de los trabajadores ferroviarios de la Argentina (92%) dependen de empresas privadas o estatales y migran desde todo el país, hacia el área metropolitana de Buenos Aires, donde se realizó el estudio.
El reclutamiento para los grupos focales, se efectuó de acuerdo con las siguientes pautas: trabajadores (varones y mujeres) con distintos niveles de antigüedad laboral en el ferrocarril: 1-menos de un año; 2-entre uno y cinco años; 3-entre cinco y diez años; 4-más de diez años.
Para la recolección de datos cuantitativos, se administró un cuestionario anónimo y voluntario (muestra no probabilística), en las seccionales del Sindicato de la Unión Ferroviaria de Villa Lynch, Santos Lugares, Victoria, Tapiales, y Remedios de Escalada. En total se recogieron 92 encuestas. El trabajo de campo se realizó entre los meses de julio y agosto de 2011, y el proceso de datos se realizó con el paquete estadístico SPSS 10.1.
Resultados
Dentro de los principales resultados haremos referencia a:
Factores de riesgo, protección y tolerancia social
El hábito de consumo de tabaco está instalado en la población ferroviaria. Ésta, justifica que se fuma más en el trabajo que en el hogar por mayor disponibilidad (“hay gente que fuma y está ahí y te convida”), para cortar las labores rutinarias (“en los trabajos rutinarios fuman más como mecanismo para hacerlo más llevadero”) y para sobrellevar la ansiedad que comportan las “hasta seis” cigarrillos por día no hace mal a la salud.
En relación al daño que hacen las bebidas alcohólicas, algunos consideran que las bebidas blancas son las más nocivas, mientras que otro sostiene que la cerveza es más dañina porque se consume en mayores cantidades. Las medidas de consumo toleradas son una o dos latas de cerveza por comida o dos vasos de vino o una medida de bebida blanca. Los destilados son considerados más adictivos que la cerveza y el vino.
El alcohol, es considerado más dañino en las mujeres que en los varones (“no es lo mismo, es otro organismo”; “el peso, el estado y la salud es lo que hace la diferencia”). De todos modos, el abuso cotidiano es una condición de riesgo sin que importe el sexo del consumidor (“Siempre se agarra vicio de tomar todos los días”). Además se reconoce como un hecho que las mujeres jóvenes en la actualidad consumen con la misma intensidad que los varones.
Se entiende que en las personas de mayor edad aumenta el riesgo de devenir alcoholismos porque ‘el joven recién empieza’. En cuanto a los adolescentes, que compiten para ver quien bebe más, el riesgo de intoxicación alcohólica aguda y daño físico es mayor, dado que todavía están en período de crecimiento. El consumo entre semana y de fin de semana es sensiblemente diferente; los de mayor edad hablan de ‘permitido del fin de semana’, los más jóvenes reconocen que el consumo se duplica los viernes y sábados.
Razones del consumo de alcohol en horario laboral: fortalezas y riesgos atribuidos al alcohol
Tomar alcohol en la hora de almuerzo laboral, es considerada una conducta aceptable por casi todos los trabajadores varones, en particular en las áreas técnicas y de vías. Son las mujeres quinees recuerdan a los compañeros que la normativa impide consumir en las horas de trabajo. Surge en uno de los grupos que respetan la norma de ‘no tomar alcohol’ es casi una utopía y no una expectativa de un comportamiento posible.
Curiosamente se hace mención a la incompatibilidad entre peligrosidad del trabajo y consumo de alcohol, pero las áreas donde se verifica el consumo son aquellas que comportan labores con mayor empeño y riesgo físico (“para los de vía debe ser normal, es más sacrificado, trabajo a la intemperie”; “el alcohol te da aguante”; “lo hacen en la vía para sacarse el frío”). Esta concepción, además habilita al consumo en los trabajos llamados ‘livianos’ (“si el trabajo es peligroso sabes que no, si es más tranquilo podes”).
En el imaginario ferroviario, se entremezclan creencias acerca de bondades y efectos nocivos del consumo de alcohol. Es así como la desinhibición que produce puede colaborar con la inserción grupal de la persona que va a tener ‘coraje’ para interactuar; o por el contrario va a interferir en la interlocución amable y pacífica provocando el rechazo del grupo. Para ser aceptado en un grupo de tareas es necesario ser percibido como asertivo (‘tener personalidad’), que deviene de sentirse seguro de sí mismo y con la tarea a desempeñar.
En este punto, los jóvenes son considerados el grupo con mayor riesgo porque aún no han consolidado su identidad como trabajadores (“A los jóvenes los afecta porque a veces si sos el que no toma tenés poca personalidad no entras a un grupo de trabajo”; “Yo trabajo hace 27 años en el ferrocarril, no tomo y no me dejan de aceptar por eso”).
En cuanto a la percepción de los excesos en el consumo, el imaginario ferroviario masculino, incluye la figura del borracho divertido (“el borracho alegre en el momento te reís”), mientras que las mujeres rechazan abiertamente esta figura del borracho (“no es gracioso”). Varones y mujeres, coinciden en que la imagen de la mujer borracha nunca es graciosa, pro el contrario despiertan sentimientos de pena o rechazo.
Los indicadores de alerta en el consumo de alcohol, se detectan por lo general tardíamente, cuando ya existe daño en la salud. A veces existen señales tempranas de riesgo, como por ejemplo cuando la persona comienza a beber en el trabajo fuera del horario de las comidas o como cuando ir a tomar algo a la salida del trabajo se antepone al deseo de ir al encuentro con la familia (“cuando se está sediento y la sed no pasa”).
La misma cantidad o frecuencia en la ingesta, adquieren diferentes grados de riesgo de acuerdo al estado emocional de base del consumidor. Una persona depresiva o aislada, tiene mayor riesgo de volcarse a un consumo compulsivo de alcohol. Por ello es importante que los compañeros de trabajo estén atentos a estas variables ya que pueden colaborar acercándose disminuyendo el aislamiento del grupo y por ende reduciendo el riesgo de cronificarse en hábitos de consumo abusivo, especialmente cuando quien bebe en una persona joven (“Los amigos son lo mejor, a la familia se le puede ocultar mejor pero los amigos ven como tomas”).
Los compañeros de trabajo, son la vía ideal para detección temprana del consumo abusivo (“Cuando no es normal que estés tomando, eso lo ven los compañeros”).
Cuando se habla de los límites de la intervención de los compañeros como agentes de prevención, surge en primera instancia el tema de las dificultades que se encuentran sobre todo con las personas que ya son alcohólicas y en segunda instancia las dificultades que se presentan cuando además de la red laboral no existe una red familiar que sostenga a la persona. De todos modos, los grupos consideran que colaborar/ ayudar al compañero es una actitud positiva y necesaria que puede llegar a ser fructífera, siempre y cuando, el consumidor acepte que tiene alguna dificultad con el control en el consumo de alcohol.
El miedo a que se confunda intensión de ayuda al compañero con denuncia, también es un factor que inmoviliza potenciales ayudas. Por un lado temor a represalias de la empresa y por otro, a la sanción descalificadora de quien bebe o del grupo de general: “Por eso pero ahí quedas como un buchón, es una encrucijada jodida”. En relación al primer punto, creen necesario que la empresa continúe comunicando y reasegurando acerca de la inexistencia del riesgo de despido y de la voluntad institucional de ayuda. En relación al segundo, existe un mito del buen compañero como aquel que no anuncia ni denuncia nada ajeno paradójicamente aquel que actúa bajo la lógica del ‘no te metas’.
La posibilidad de ayudar aumenta cuando existe un buen vínculo entre quien se ofrece la ayuda y quien lo necesita: “Si no hay relaciones y vínculo es más difícil acercarse”; “cuando hay relaciones consolidados te podes acercar”. Se destaca como positivo el clima general entre compañeros ferroviarios, en comparación con trabajadores de otros ámbitos, donde no se verifica un ambiente tan contenedor.
Además, el consumo de alcohol en el horario de almuerzo, prevalentemente, y en el horario laboral en general, se asocia con conductas de camaradería e interlocución donde además se convidan bebidas alcohólicas.
El consumo de alcohol en horas de trabajo es considerado problemático:
- Cuando deriva en peleas entre compañeros (en las cuales el grupo de tareas interviene inmediatamente)
- Cuando quien bebe tiene actitudes y expresiones agresivas que generan un mal clima de trabajo.
- Cuando quien bebe necesita dinero para sostener el hábito y pide dinero en préstamo en continuación a los compañeros.
- Cuando la persona tiene actitudes violentas en el hogar o en la calle.
Accesibilidad
La accesibilidad a las bebidas se revela como otro factor fundamental a la hora de comprender los hábitos y prácticas cotidianas de abuso de alcohol. En uno de los grupos focales realizados, donde no se verifica el consumo en horarios o espacios de trabajo, dicho consumo se asocia al tiempo libre y los momentos recreativos en los fines de semana: “no se da el consumo del alcohol en el lugar de trabajo”.
En los otros grupos focales, los entrevistados indican que el consumo en horario laboral resulta una realidad cotidiana que los afecta y donde aquellos que no consumen se hacen cargo de las tareas que corresponden a quien consume y no puede cumplirlas. El alcohol en horario de comidas “se comparte y que suele tomarse más en esos momentos que después del trabajo”. Pero en cuanto a la génesis del problema consideran que el trabajo y su dinámica no son parte de la misma: “se comparte y que suele tomarse más en esos momentos que después del trabajo”. Pero en cuanto a la génesis del problema consideran que el trabajo y su dinámica no son parte de la misma: “conflictos pro tomar de más… el problema en general ya lo traen desde antes, no es que aparece en el trabajo”.
Estos ferroviarios que sancionan la ingesta de alcohol durante la jornada laboral, además indican que en la actualidad hombres y mujeres beben por igual, práctica de consumo que ha siso naturalizada: “si quieren hablar del ideal… bueno, pero digamos las cosas como son” señala un compañero al hablar del tema. Reconocen que las bebidas alcohólicas son de fácil acceso, generalmente se trae de la casa o bien, se compra en la estación o en las inmediaciones.
Identificación de problemas
Los problemas más severos que se asocian con el alcoholismo son la conducta violenta en todos los ámbitos de relación y el consecuente malestar que generan en los grupos de pertenencia, así como en la falta de cumplimiento con las tareas laborales asignadas, como las llegadas tarde en caso de banderilleros y encargados de la barrera. Generalmente aquellos compañeros que tienen este problema: “Llegan sin plata, piden y piden y se sabe que no devuelven”, “pegan e la casa”, “se nota en el aliento y no cumplir su labor”.
Como fuera señalado anteriormente, los ferroviarios muestran como grupo una voluntad generalizada en su conjunto por ayudar a los compañeros con consumo de alcohol problemático o sustancias ilegales, aunque reconocen incapacidad o desconocimiento del modo para efectivizar la ayuda: “en general se los acompaña pero se hace difícil el marcar hasta donde…”.
Frente a la frustración que provoca la falta de toma de conciencia del problema y las numerosas recaídas de los compañeros bebedores, se verifican sentimientos y reacciones negativas; por ejemplo, en uno de los grupos un compañero tras describir la ayuda que prestó a otro durante meses para luego verlo recaer y perder a su familia dijo “matate sólo, si no quiere ayuda”.
Conclusión de la Investigación
El consumo de tabaco tiene una prevalencia del 13% entre los trabajadores ferroviarios de la muestra. Durante las horas laborales aumenta el consumo debido a factores propios de la tarea (rutina, estrés, etc.), de la disponibilidad de cigarrillos y del sentimiento de comunidad que genera entre los ferroviarios que fuman.
La tolerancia al consumo de tabaco es alta, el 12% considera que fumar de vez en cuando no compromete la salud y sólo entorpecer el rendimiento en actividades deportivas. Es de señalar que también el 15% de los respondientes considera que no hay riesgo adictivo en la nicotina y que dejar de fumar se trata sólo de una decisión personal.
En relación al consumo de medicamentos sin prescripción médica, un grupo a considerar entre los trabajadores (12%), considera que no es dañino para la salud. Y, en el mismo sentido, existe baja conciencia de riesgo en relación al consumo de cerveza y vino (casi el 20% respondió que la ingesta de alcohol no es riesgo porque la persona decide cuándo dejar de beber). Por el contrario, existe alerta en relación al consumo de destilados, bebidas a las cuales se les adjudica mayor nivel de nocividad y adicción. Sólo el 18% de los trabajadores considera que el consumo de estas bebidas puede dañar la salud y el 17% que puede generar problemas de diversa índole; inclusive son pocos los que encuentran que el alcohol entorpece las actividades deportivas (14%)
El “descontrol” de alcohol (consumo abusivo) está naturalizado como una conducta aceptable durante los fines de semana, creencia mayormente prevalente entre los ferroviarios más jóvenes (el 8% afirma que el alcohol hace sentir bien a quien lo bebe). Sólo el 7% de los entrevistados considera que es grave emborracharse de vez en cuando y el 9% de los entrevistados refiere que se emborrachó en los últimos treinta días previos a la toma de cuestionarios. Al igual que con el cigarrillo el consumo de alcohol aparece como facilitador de la inclusión social.
El 21% de los encuestados manifestó que le habían ofrecido alcohol en horario de trabajo y el 19% reconoció haber consumido durante la jornada laboral. El consumo del alcohol en el almuerzo es una práctica habitual en las áreas técnicas y de vías; tareas que comportan el mayor esfuerzo físico y riesgo y justifican entre los trabajadores su consumo. Éste tiene como consecuencia directa la sobrecarga laboral en todo el grupo de trabajo.
En el imaginario ferroviario se valora “el aguante” como una condición psicofísica que da cuenta no solo de la resistencia sino de la virilidad del sujeto. Un “buen ferroviario” aguanta el frío, el alcohol y suma al propio el trabajo del compañero consumidor (el 10% de los trabajadores asocia un alto nivel de ingesta de bebida alcohólica sin emborracharse con ‘tener aguante). Entre los varones existe la creencia que la conducta del borracho varón es graciosa mientras que la de la mujer es lamentable.
No hay detección temprana del consumo problemático de alcohol entre los trabajadores y la comunidad ferroviaria reacciona cuando el compañero presenta síntomas d adicción y gravedad. De todos modos los grupos de trabajo, se ofrecen como espacio de contención y acompañamiento con consumo problemático, especialmente en aquellos casos en que no existe familia en sentido real o figurado.
La ayuda eficaz, se logra cuando se da en el contexto de un vínculo estrecho entre compañeros. Los factores que favorecen la consolidación del consumo problemático de alcohol son la disponibilidad de la sustancia, la frustración ante las recaídas de los compañeros que están siendo ayudados, la falta de reconocimiento del problema y la agresividad del alcoholismo que lleva a muchos a desistir de la intención de ayuda buscando asesoramiento e información para quien tiene problemas de consumo. Además, suele suceder que la intención de ayuda se confunda con denuncia y descalificación del bebedor.
El consumo problemático de alcohol, comporta problemas tales como llegadas tarde, el no cumplimento de las tareas, agresividad, solicitud de préstamos de dinero a los compañeros que no son devueltos, situación de violencia y otras problemáticas que también inciden negativamente en el clima y desempeño general del trabajo.
Propuestas de los trabajadores
- En todos los grupos de trabajo se reconoció la necesidad de generar y profundizar la toma de conciencia al interior de ‘la familia ferroviaria’, de conocer las vías, las soluciones y las respuestas que tanto la obra Social, el Sindicato y la empresa pueden dar para ayudar en el problema del alcoholismo, que reconocen como grave y que se “sufre en silencio” por parte de todos.
- En cuanto a las medidas que puede tomar la empresa, en todos los grupos se acordó que se debe hacer saber a los trabajadores que nadie va a perder el trabajo, tras reconocer el propio consumo problemático de alcohol. El temor por sufrir “represalias” a causa de la enfermedad provoca que quien la padece no lo señale y que los compañeros no puedan hacerlo por “quedar como buchones”, que traicionan al compañero.
- También se proponen “charlas en el lugar de trabajo” como forma de difundir información sobre la enfermedad y las posibilidades de tratamientos y así llevar ayuda a quien lo necesita. Proponen presentar “imágenes de un hígado de un alcohólico, o como en los paquetes de cigarrillos con los pulmones del fumador”. Se considera que difusión de estas imágenes tendía mayor impacto que el de distribuir información escrita.
- En otro orden, surge el problema de los pasajeros que consumen alcohol compran sus boletos ya alcoholizados provocando numerosos inconvenientes tanto a los trabajadores del ferrocarril como a los pasajeros de general. Quienes padecen con mayor peso este tipo de situaciones conflictivas y riesgosas, son los trabajadores de seguridad, evasión y boletería. Se considera que la existencia de bocas de expendio de alcohol al interno de las estaciones constituye un ulterior factor de riesgo de la alcoholización de los pasajeros: “hay bares dentro de las estaciones, eso aumenta el riesgo. No debería venderse alcohol en el andén porque tampoco se puede responder a las agresiones ni defenderse porque después hay denuncias a los empleados”.
Desde sus orígenes en el siglo XIX (el Sindicato La Fraternidad, tiene 125 años y la Unión Ferroviaria 90 años), la cultura de los trabajadores ferroviarios, se cimentó en las reuniones en “casas ferroviarias”, adonde aprendieron a ser solidarios, sembradores y cosechadores de ideas, integradores de costumbres de personas de distantes puntos del país e incluso de inmigrantes, con ideas originalmente socialistas y anarquistas.
Su identidad se conformó en el trabajo conjunto y en la relación social cotidiana, que se continúa en el sindicato y en el barrio transmitiendo conocimiento. Se agruparon sindicalmente, con el propósito del mejoramiento de las condiciones económicas, técnicas, morales y sociales de sus asociados. Crecieron con el fomento de los hábitos de estudio, a cuyo efecto crearon bibliotecas, escuelas técnicas y sociedades cooperativas.
Su identidad se conformó en el trabajo conjunto y en la relación social cotidiana, que se continúa en el sindicato y en el barrio transmitiendo conocimiento. Se agruparon sindicalmente, con el propósito del mejoramiento de las condiciones económicas, técnicas, morales y sociales de sus asociados. Crecieron bibliotecas, escuelas técnicas y sociedades cooperativas.
Ese concepto de “familia ferroviaria”, que excede el concepto biológico, maximizando el tiempo dedicado a la actividad laboral, para generar una red de crecimiento y contención conformada con los compañeros de trabajo, elemento que entendemos se puede utilizar para difundir conductas saludables, que eviten las adicciones y que cooperen en la recuperación del enfermo, en forma sencilla, con un mensaje profesional que se difunde en lenguaje coloquial fácilmente entendido por su pares, potenciando así aspectos saludables para el trabajador y su familia.
Resultados
La capacitación de agentes sanitarios ferroviarios en prevención de adicciones ha generado un incremento en la atención asistencia de estos trabajadores, que antes eran ocultados por los compañeros de trabajo, perseguidos por las empresas para despedirlos y no atendidos por la Obra Social por la falta de requerimiento de asistencia profesional.
Desde 2009 a 2011, de la población bajo atención por adicciones, se ha reintegrado a la actividad laboral el 84%, lo que demuestra la eficiencia del trabajo asistencial, asistido por una red de contención conformada por trabajadores capacitados en la prevención de adicciones que sirve de nexo con la familia, la empresa, el Sindicato, la Universidad y la Obra Social.
Estos resultados y la originalidad del abordaje realizado sobre la base de una red de trabajadores conformados en agentes sanitarios, es el que nos permite presentar esta experiencia.
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